No, no seguiré tus pasos,
hoy me he dado cuenta
de que nunca seguiré tus pasos,
y no solo por que caminan a tientas,
incluso a veces, a la pata coja,
no, no es solo por eso.
No es por que tus zancadas sean mas grandes,
ni si quiera por que camines rápido,
no es por nada, simplemente,
no quiero seguir tus pasos, no puedo...
Los mios, mis piés,
prestan atención a la razón, piensan,
pero obedecen a su corazón sin pensar ni cuestionar,
ni si quiera aparece la duda por donde ellos van.
Alomejor mis pasos nos son firmes,
pero si seguros,
tan seguros que dejan huella en asfalto,
por si un día eres tú, el que decide seguir mis pasos.
Yo ya llevo las rodilleras preparadas,
en mi mochilan no faltan tiritas,
por que se que mis pies saben
que no pueden caminar por fuego, pero se lo plantearán,
mis pasos conocen que andar por montañas, es complicado,
y en este caso, ni se lo plantean,
siempre lo intentarán.
Yo nunca podré seguir tus pasos,
viven poco, piensan demasiado,
no se atreven a caerse, ni siquiera a tropezar,
no corren como locos trás lo que aman,
los mios no pueden parar...
Yo no quiero seguir tus pasos.
Y justamente ahora, te podría llamar cobarde,
pero de cobardes nunca se escribió nada,
y tal vez, solo tal vez,
quiera pensar que esta no será
la primera vez que se haga.
Ainara!
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